Loëly
U

Poems (100)

Versos de amor, conceptos esparcidos

Cuando imagino de mis breves días

Cleopatra a Antonio en oloroso vino

Era la alegre víspera del día

Sirvió Jacob los siete largos años

Al sepulcro de amor, que contra el filo

De hoy más las crespas sienes de olorosa

Tu ribera apacible, ingrato río

Cuando la madre antigua reverdece

Cuando pensé que mi tormento esquivo

Así en las olas de la mar feroces

Con imperfectos círculos enlazan

Vierte racimos la gloriosa palma

Oh, nunca fueras, África desierta

Sentado Endïmión al pie de Atlante

El tierno niño, el nuevo Isac cristiano

Píramo triste, que de Tisbe mira

Pasando un valle escuro, al fin del día

Si culpa el concebir, nacer tormento

A Baco pide Midas que se vuelva

Para tomar de mi desdén venganza

Pruebo a engañar mi loco pensamiento

Del templo de la Fama en alta parte

Antes que el cierzo de la edad ligera

Despidiéndose de una dama porque amanecía

Bien fue de acero y bronce aquel primero

Al hombro el cielo, aunque su sol sin lumbre

Fue Troya desdichada, y fue famosa

¿Adónde vas con alas tan ligeras

Albania yace aquí, Fabio suspira

Si gasta el mar la endurecida roca

De la ignorancia en que dormí recuerdo

Deste mi grande amor, y el poco tuyo

Ardese Troya, y sube el humo escuro

Suena el azote, corredor Apolo

Céfiro blando, que mis quejas tristes

El tiempo, a quien resiste el tiempo en vano

Como a muerto, me echáis tierra en la cara

Mis pasos engañados hasta agora

Hermosos ojos, yo juré que había

Dejadme un rato, pensamientos tristes

Ojos, por quien llamé dichoso al día

Que otras veces amé negar no puedo

Tened piedad de mí, que muero ausente

Famosa armada de estandartes llena

Retrato mío, mientras vivo ausente

El pastor que en el monte anduvo al hielo

Divino sucesor del nuevo Alcides

Marcio, yo amé, y arrepentíme amando

Las dos luces del mundo en mortal velo

Entre aquestas columnas abrasadas

Estando ausente de tus ojos bellos

Liñán, el pecho noble sólo estima

Cuando por este margen solitario

Que eternamente las cuarenta y nueve

Que eternamente las cuarenta y nueve

Silvio en el monte vio con lazo estrecho

Dulce desdén, si el daño que me haces

Al sol que os mira, por miraros miro

Quien dice que en mujeres no hay firmeza

Ir y quedarse, y con quedar partirse

En las riberas del egipcio Nilo

Padre de los humanos, Amor ciego

Yo vi, sobre dos piedras plateadas

Clarinda, Amor se corre, y no consiente

Pasé la mar cuando creyó mi engaño

Verdad debe de ser que de la rama

Con nuevos lazos, como el mismo Apolo

Si todas las espadas, que diez años

Quiero escribir, y el llanto no me deja

Desde esta playa inútil, y desierto

Deja los judiciarios lisonjeros

Cubran tus aguas, Betis caudaloso

La antigua edad juzgó por imposibles

No me quejara yo de larga ausencia

Sufre la tempestad el que navega

Cuando del mundo universal las llaves

Este mi triste y miserable estado

Sosiega un poco, airado temeroso

Por ver si queda en su furor deshecho

Lucinda, yo me siento arder, y sigo

Canta la edad primera los amores

Yo no espero la flota, ni importuno

Encaneció las ondas con espuma

Como es la patria celestial colonia

Atada al mar, Andrómeda lloraba

Pasando el mar el engañoso toro

Si estáis enfermos, dulces ojos claros

Don Félix, si al amor le pintan ciego

Salió Faetón y amaneció el Oriente

El cuerpo de Faetón Climene mira

Señor Liñán, quien sirve sin estrella

Rompe las conchas Hércules famoso

Cuelga sangriento de la cama al suelo

Montes se ensalzan y dilatan ríos

Mis recatos, mis ojos, mis pasiones

Tristezas, si el hacerme compañía

Contendiendo el Amor y el Tiempo un día

Perderá de los cielos la belleza

—¿Quién llora aquí? —Tres somos. Quita el manto