Alfonsina Storni

Lluvia pasada

El dulce daño

Siete días largos la lluvia monótona

Golpeó mi ventana.

Siete días largos.

El corazón mismo se llenó de agua.

 

 

Nubes en los labios,

En el pecho sombras,

Libros en las manos, las mejillas blancas.

Siete días largos, siete días largos,

Las aceras húmedas, los negros paraguas.

 

 

Hoy nacieron cuatro rosas purpurinas

Y están en mi cara.

Oro de los cielos puso ruiseñores

En todas las jaulas.

 

 

Sangre borbotea, los pies no se apoyan,

La carne es estrecha y el alma rebalsa;

Fluido que ahoga me rodea el cuerpo:

Abierto los poros no retengo el alma.

 

 

Oh lástima, lástima!

Tanta primavera que no logra taza

Para ser bebida.

Tanta primavera que no logra llama

Para ser quemada.

 

 

Tú ¿dónde te ocultas, tú, que nos has logrado

Todavía telas, redes, cribas, mallas,

Dónde enredarían mis flores azules

Vencidas de amores a dulces palabras?

 

 

 

¿Dónde las dos manos de acero y de seda

Que me tomarían en esta mañana

Solar, para nunca soltarme; las manos

que habrían de hacerme roja siendo blanca?

 

 

Alas de los pájaros recibid mis besos,

Flores de los prados recibid sus alas;

Buscadlo, buscadlo, aves,

Por las sendas poco transitadas.

 

Oh mi primavera que logró su llama,

Oh mi primavera en sus manos fuertes

Perdida y gustada!