José Martí

III - Odio la máscara y vicio

Versos Sensillos

Odio la máscara y vicio

Del corredor de mi hotel:

Me vuelvo al manso bullicio

De mi monte de laurel.

 

Con los pobres de la tierra

Quiero yo mi suerte echar:

El arroyo de la sierra

Me complace más que el mar.

 

Denle al vano el oro tierno

Que arde y brilla en el crisol:

A mí denme el bosque eterno

Cuando rompe en él el Sol.

 

Yo he visto el oro hecho tierra

Barbullendo en la redoma:

Prefiero estar en la sierra

Cuando vuela una paloma.

 

Busca el obispo de España

Pilares para su altar;

¡En mi templo, en la montaña,

El álamo es el pilar!

 

Y la alfombra es puro helecho,

Y los muros abedul,

Y la luz viene del techo,

Del techo de cielo azul.

 

El obispo, por la noche,

Sale, despacio, a cantar:

Monta, callado, en su coche,

Que es la piña de un pinar.

 

Las jacas de su carroza

Son dos pájaros azules:

Y canta el aire y retoza,

Y cantan los abedules.

 

Duermo en mi cama de roca

Mi sueño dulce y profundo:

Roza una abeja mi boca

Y crece en mi cuerpo el mundo.

 

Brillan las grandes molduras

Al fuego de la mañana

Que tiñe las colgaduras

De rosa, violeta y grana.

 

El clarín, solo en el monte,

Canta al primer arrebol:

La gasa del horizonte

Prende, de un aliento, el Sol.

 

¡Díganle al obispo ciego,

Al viejo obispo de España

Que venga, que venga luego,

A mi templo, a la montaña!