José Martí

XXXIII - De mi desdicha espantosa

Versos Sensillos

De mi desdicha espantosa

Siento, ¡oh estrellas!, que muero;

Yo quiero vivir, yo quiero

Ver a una mujer hermosa.

 

El cabello, como un casco,

Le corona el rostro bello:

Brilla su negro cabello

Como un sable de Damasco.

 

¿Aquélla? ...Pues pon la hiel

Del mundo entero en un haz,

Y tállala en cuerpo, y haz,

Un alma entera de hiel!

 

¿Esta?... Pues ésta infeliz

Lleva escarpines rosados,

Y los labios colorados,

Y la cara de barniz.

 

El alma lúgubre grita:

"¡Mujer, maldita mujer!"

¡No sé yo quién pueda ser

Entre las dos la maldita!