Rubén Darío

XLIV

Abrojos

Amo los pálidos rostros

y las brunas cabelleras,

los ojos lánguidos y húmedos,

propicios á la tristeza;

y las espaldas de nieve,

en donde oscuras y gruesas

caen sedosas

las gordas trenzas,

y en donde el amor platónico

huye, baja la cabeza,

mientras temblando se mira

la carne rosada y fresca.