Alfonsina Storni

Del Arrabal

La inquietud del Rosal

Sofoca el calor; la pieza

Del conventillo malsano

Tiene entornada la puerta...

Ha pasado mediodía,

Es la siesta.

En el cuarto aquel mezquino

Donde todo es de miseria

Dice un poema la cuna

Que mueve al compás la abuela.

El niño duerme tranquilo

Y las rizadas guedejas

Le forman una aureola

Tan bella ó quizá más bella

Que la del niño Jesús

Que ampara la cabecera

De la cuna tan humilde

Que sabe decir poemas.

Pasa un órgano en la calle,

Sus acordes tristes suenan

Mezclados con la algazara

De los chicos en la acera

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

El niño sigue durmiendo;

Habla muy quedo la abuela

Y sus palabras son tristes

Porque son muchas sus penas:

«Niño Jesús, tú que guardas

Del nene la cabecera

No dejes que el nene sufra!»

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Sofoca el calor; la pieza

Del conventillo malsano

Tiene entornada la puerta...