Carolina Coronado

Acuérdate de mí

Y cuando ya no veas

las playas españolas

que tan tristes y solas

van a quedar sin ti,

cuando estés en la nave

mirando al Océano,

acuérdate ¡ay!, hermano,

¡acuérdate de mí!

 

Si el cielo está sereno

y el agua hermosa en calma,

en tanto que mi alma

te sigue desde aquí,

en tanto vaya el onda

sulcando tu navio,

¡ay! siempre, hermano mío,

¡acuérdate de mí!

 

Y si el cielo se irrita

y la mar se embravece,

mientras la gente rece

en derredor de ti,

levanta confiado

tus ojos hacia el cielo,

y al pedirle consuelo

¡acuérdate de mí!

 

En calma y en bonanza

siempre en el Océano

repite, dulce hermano,

“yo me acuerdo de ti.”

Siempre con sol y estrellas

por la región marina,

repite “Carolina”

¡acuérdate de mí!