Luis de Góngora

Hermoso dueño de la vida mía

Sonetos

Hermoso dueño de la vida mía,

mientras se dejan ver a cualquier hora

en tus mejillas la rosada aurora,

Febo en tus ojos y en tu frente el día,

 

y mientras que con gentil descortesía

mueve el viento la hebra voladora

que la Arabia en sus venas atesora

y el rico Tajo en sus arenas cría;

 

antes que de la edad Febo eclipsado

y el claro día vuelto en noche oscura,

huya la aurora del mortal nublado;

 

antes que lo que es hoy rubio tesoro

venza la blanca nieve su blancura,

goza, goza el color, la luz, el oro.