Francisco de Quevedo

Rendimiento de amante

Rendimiento de amante desterrado que se deja en poder de su tristeza

 

Estas son y serán ya las postreras

lágrimas que, con fuerza de voz viva,

perderé en esta fuente fugitiva,

que las lleva a la sed de tantas fieras.

 

¡Dichoso yo que, en playas extranjeras,

siendo alimento a pena tan esquiva,

halle muerta piadosa, que derriba

tanto vano edificio de quimeras!

 

Espíritu desnudo, puro amante,

sobre el sol arderé, y el cuerpo frío

se acordará de Amor en polvo y tierra.

 

Yo me seré epitafio al caminante,

pues le dirá, sin vida, el rostro mío:

«Ya fue gloria de Amor hacerme guerra.»