Miguel Hernández

24 - Fatiga tanto andar sobre la arena

El rayo que no cesa

Fatiga tanto andar sobre la arena

descorazonadora de un desierto,

tanto vivir en la ciudad de un puerto

si el corazón de barcos no se llena.

 

Angustia tanto el son de la sirena

oído siempre en un anclado huerto,

tanto la campanada por el muerto

que en el otoño y en la sangre suena,

 

que un dulce tiburón, que una manada

de inofensivos cuernos recentales,

habitándome días, meses y años,

 

ilustran mi garganta y mi mirada

de sollozos de todos los metales

y de fieras de todos los tamaños.