Alfonsina Storni

Amor...

La inquietud del Rosal

III

 

Bien recuerdo la escena... en el tranvía

Los dos sentados en un mismo banco;

El junto a la ventana, yo muy quieta

Mirándole dormir. Cuanto más hondo

Sentí el dolor! Tan triste era el aspecto

De ese cansado viejo que dormía

Quizá soñando en la casita pobre

Donde hizo nido con la compañera

Que en la jornada lo dejó, sin ánimo

Para seguir sus pasos, entre zarzas

Y piedras arrojadas a la ruta

Por su sino de bestias de trabajo!...

Así pensaba cuando la cabeza

Cayo pesadamente hacia el costado

Y su sién se apoyó sobre mi hombro...

 

¡Ah! si poder me fuera conferido.

Cesado habrían los rumores miles

Que el tráfico alimenta, y en sus veces

Los rumores dulcísimos del arpa

Como llanto de lirios, esparcieran

Sus notas cabe al pobre adormecido

En quien hablaban tantas cosas idas!

Y en ese anhelo le dejé durmiera,

Despreciando la burla que enredaba

Sus ramas tan volubles

En la figura tosca del anciano.

¡Qué pueden entender de caridades

Sutiles, infinitas, los que arrojan

El mendrugo de pan como un desprecio,

Los que dinero alcanzan,

Los que al amor no lo sintieron nunca

Como la vida misma, derramado

En el sol que da luz, en la armonía

De las cosas eternas... en el hombre

Que pasa velozmente

Como una sombra loca proyectada

Sobre un jardín de zarzas y de rosas!...