Amado Nervo

XIV

Perlas negras

¿Quién es? —No sé: a veces cruza

por mi senda, como el Hada

del Ensueño: siempre sola...

siempre muda... siempre pálida...

¿Su nombre? No lo conozco.

¿De dónde viene? ¿Dó marcha?

¡Lo ignoro! Nos encontramos,

me mira un momento y pasa:

¡Siempre sola...! ¡Siempre triste...!

¡Siempre muda...! ¡Siempre pálida...!

Mujer: ha mucho que llevo

tu imagen dentro del alma.

Si las sombras que te cercan,

si los misterios que guardas

deben ser impenetrables

para todos, ¡calla, calla!

¡Yo sólo demando amores:

yo no te pregunto nada!

¿Buscas reposo y olvido?

Yo también. El mundo cansa.

Partiremos lejos, lejos

de la gente, a tierra extraña;

y cual las aves que anidan

en las torres solitarias,

confiaremos a la sombra

nuestro amor y nuestras ansias...