María Eugenia Vaz Ferreira

Barcarola de un escéptico

La isla de los cánticos

Alma mía

que tornas al viejo lar

con la red seca y vacía

de las orillas, del mar,

con la red seca y vacía

que en la plenitud del día

no te atreviste a arrojar.

 

Yo he visto los pescadores

pescando gloria y amores

que disiparon después.

Unos llevan cosas muertas;

otros las llevan desiertas:

lo mismo es.

 

Alma mía

que la red seca y vacía

no te atreviste a arrojar.

Entre la arena y las olas

existen dos cosas solas:

morir o matar.

 

Alma mía

que traes la red vacía

de las orillas del mar...