Luis de Góngora

Determinado a dejar sus pretensiones y volverse a Córdoba

Sonetos

De la Merced, señores, despedido,

—pues lo ha querido así la suerte mía—

de mis deudos iré a la Compañía

no poco de mis deudas oprimido.

 

Si haber sido del Carmen culpa ha sido,

sobra el que se me dio hábito un día:

huélgome que es templada Andalucía,

ya que vuelvo descalzo al patrio nido.

 

Mínimo, pues, si capellán indino

del mayor rey, monarca al fin de cuanto

pisa el sol, lamen ambos oceanos,

 

la fuerza obedeciendo del destino,

el cuadragesimal voto en tus manos,

desengaño, haré, corrector santo.