Rosalía de Castro
A mi madre
VI
Donde el ciprés erguido se levanta,
Allá en lejana habitacion sombría,
Que al mas osado de la tierra espanta,
Sola duerme la dulce madre mia.
Mas helado es su lecho que la nieve,
Mas negro y hondo que caverna oscura,
Y el euro altivo que sus antros mueve,
Sácia su furia en él, con saña dura.
Ah! de dolientes sauces rodeada,
De húmeda yerba y ásperas ortigas:
¡Cuál serás, madre, en tu dormir turbada,
Por vagorosas sombras enemigas!