Rubén Darío
Abrojos
Besando con furia loca
la boca de un niño ajeno,
miro yo á la virgen cándida
y no sé lo que comprendo.
¿Qué es ese brillo en los ojos?
¿Qué es en el rostro ese incendio?
¿Qué es ese temblar de labios?
¿Qué es ese crujir de nervios?
Para ser á un niño... á un niño...
esos besos... esos besos!...