Rosalía de Castro

Mi tierra

A un tiempo, cual sueño

que halaga y asombra,

de los robles las hojas caían,

del saúco brotaban las hojas.

 

Primavera y otoño sin tregua

turnan siempre templando la atmósfera,

sin dejar que no hiele el invierno,

ni agote el estío

las ramas frondosas.

 

¡Y así siempre! en la tierra risueña,

fecunda y hermosa,

surcada de arroyos,

henchida de aromas;

 

que es del mundo en el vasto horizonte

la hermosa, la buena, la dulce y la sola;

donde cuantos he amado nacieron,

donde han muerto mi dicha y mis glorias.