José Asunción Silva

Lentes Ajenos

Al través de los libros amó siempre

mi amigo Juan de Dios,

y tengo presunciones de que nunca

supo lo que es amor.

 

Apenas le apuntaba el bozo cuando,

muy dado a Lamartine,

hizo de Rafael con una Julia

que se encontró en Choachí.

 

Tras de un largo estudio obtuvo luego

título de Doctor;

La Dame aux Camélias de Dumas hijo

una noche leyó,

 

y creyéndola cierta como un texto

de Dujardin-Beaumetz,

fue el Armando Duval de una asquerosa

Margarita Gautier.

 

Después, estando en Tunja como médico

del hospital mayor,

dio en soñar con amores que ofrecían

menos complicación.

 

De Gustavo Flaubert prestole un tomo

Antonio José Ruiz,

y fue el Rodolfo Boulanger de una

Madama Bovary.

 

Pasada aquella crisis formidable

con Ana se casó;

siguieron cuatro meses de ternuras

a lo Gustavo Droz.

 

Todo hubiera marchado a maravillas

en esa unión feliz,

sin la influencia fatal de una novela

que le dañó el magín.

 

Leyó de Emilio Zola un solo tomo

y se creyó Muffat

de Aniceta Contreras que era entonces

una semi-Naná.

 

Y así pasó la vida entre los sueños

y llegó de ella al fin

dejando tres chicuelos y una esposa

que fue muy infeliz.

 

Al través de los libros amó siempre

mi amigo Juan de Dios,

y tengo presunciones de que nunca

supo lo que es amor.