María Eugenia Vaz Ferreira

Sólo tú

La isla de los cánticos

Mi corazón ha rimado

con el corazón del día

en un palpitar llameante

que se convirtió en cenizas...

 

Mi corazón ha rimado

con las rosas purpurinas,

y se cayeron los pétalos

de las corolas marchitas...

 

Con el vaivén de los mares

mi corazón hizo rima,

y se rompieron las olas

en espumas cristalinas...

 

Sólo tú, noche profunda,

me fuiste siempre propicia;

noche misteriosa y suave,

noche muda y sin pupila,

que en la quietud de tu sombra

guardas tu inmortal caricia.