José Eustasio Rivera

VII - Por saciar los ardores de mi sangre liviana

Tierra de promisión

Por saciar los ardores de mi sangre liviana

y alegrar la penumbra del vetusto caney,

un indio malicioso me ha traído una indiana

de senos florecidos, que se llama Riguey.

 

Sueltan sus desnudeces ondas de mejorana;

siempre el rostro me oculta por atávica ley,

y al sentir mis caricias apremiantes, se afana

por clavarme las uñas de rosado carey.

 

Hace luna. La fuente habla del himeneo.

La indiecita solloza presa de mi deseo,

y los hombros me muerde con salvaje crueldad.

 

Pobre... ¡Ya me agasaja! Es mi lecho un andamio.

mas la brisa y la noche cantan mi epitalamio

y la montaña púber huele a virginidad.