José Eustasio Rivera

IV - La selva de anchas cúpulas

Tierra de promisión

La selva de anchas cúpulas, al sinfónico giro

de los vientos, preludia sus grandiosos maitines;

y al gemir de dos ramas como finos violines

lanza la móvil fronda su profundo suspiro.

 

Mansas voces se arrullan en oculto retiro;

los cañales conciertan moribundos flautines,

y al mecerse del cámbulo florecido en carmines

entra por las marañas una luz de zafiro.

 

Curvada en el espasmo musical, la palmera

vibra sus abanicos en el aura ligera;

mas de pronto un gran trémolo de orquestados concentos

 

rompe las vainilleras!... y con grave arrogancia,

el follaje embriagado con su propia fragancia,

como un león, revuelve la melena en los vientos.