José Asunción Silva

Resurrexit

Para qué arrepentirnos, si es bastante

a purgar nuestro mísero pecado

el doliente recuerdo de un pasado

cada vez más cercano y más distante;

 

si no hemos de encontrar más adelante

todo lo que nos hubo conturbado,

ni las bocas que ya nos han besado

ni el loco amor ni la caricia amante,

 

ríe y no te arrepientas, que mañana

nuestras dos almas solas irán juntas

a explorar los misterios del Nirvana...

 

Mientras que Magdalena, la divina,

entre el coro de vírgenes difuntas

hace un triste papel de celestina.