Lope De Vega

Despidiéndose de una dama porque amanecía

Rimas

En el sereno campo de los cielos

entraba el sol, pisando las estrellas

sus caballos flamígeros, y de ellas

limpiando el manto de color de celos.

 

Ya cuando vive en últimos desvelos

pasaba de su sueño a sus querellas,

sale la abeja entre las flores bellas,

las aves por el aire esparcen vuelos.

 

Vase en el mundo dilatando el día

en cercos de oro y arreboles rojos,

y en las hojas las perlas del rocío.

 

Mas cuando tan hermoso el sol salía,

anocheció para mis tristes ojos,

porque como él salió, se puso el mío.