Antonio Machado

Y estas palabras inconexas

¡Oh, sola gracia de la amarga tierra,

rosal de aroma, fuente del camino!

Auras... ¡Amor! Bien haya primavera;

bien haya abril florido,

y el solo amado enjambre de mis sueños,

que labra miel al corazón sombrío.

Y en una triste noche me aguijaba

la pavorosa espuela de mis pasos...

Sentirse caminar sobre la tierra

cosa es que lleva al corazón espanto.

Y es que la tierra ha muerto... Está en la luna

el alma de la tierra

y en los luceros claros.