Delmira Agustini

Iniciación

El libro blanco

A la sagrada selva en que el ave se inspira

Dando vuelo a los sueños sonoros de mi lira,

Entro: los ojos verdes de la serpiente de oro

Brillan en la maleza; cesa al alado coro

En su meliflua glosa; Eolo no respira;

El alma del boscaje parece que me mira

Y en el cielo los ojos de Apolo nubla un lloro...

Yo desplego ampliamente mi oriflama sonoro

Y saludo a la selva. Sólo contesta Apolo:

Eres grande -me dice-, tu destino es ser solo

Por odio de las sierpes y miedo del bulbul;

¡Oh gloria más grande! -y su sonrisa ardiente

Llenó el abismo azul...

Luego tronó su voz

La soledad encumbra, vivirla augustamente

Es igualar las cimas, es acercarse a Dios!