Luis de Góngora

En el cristal de tu divina mano

Sonetos

En el cristal de tu divina mano

de Amor bebí el dulcísimo veneno,

néctar ardiente que me abrasa el seno,

y templar con la ausencia pensé en vano;

 

tal, Claudia bella, del rapaz tirano

es arpón de oro tu mirar sereno,

que cuanto más ausente del, más peno

de sus golpes el pecho menos sano.

 

Tus cadenas al pie, lloro al ruido

de un eslabón y otro mi destierro,

más desviado, pero más perdido.

 

¿Cuándo será aquel día que por yerro,

oh serafín, desates, bien nacido,

con manos de cristal nudos de hierro?