César Vallejo
Los heraldos negros
III
Como viejos curacas van los bueyes
camino de Trujillo, meditando....
Y al hierro de la tarde, fingen reyes
que por muertos dominios van llorando.
En el muro de pié, pienso en las leyes
que la dicha y la angustia van trocando:
ya en las vindas pupilas de los bueyes
se pudren sueños que no tienen cuándo.
La aldea, ante su paso, se reviste
de un rudo gris, en que un mugir de vaca
se aceita en sueño y emoción de huaca.
Y en el festín del cielo azul yodado
gime en el cáliz de la esquila triste
un viejo coraquenque desterrado.