Amado Nervo

XXXI

Perlas negras

Yo —dijo Satanás— padezco mucho;

detesto el Bien, por extinguirle lucho

y, sin embargo, triunfador le veo.

¡Dios burla mi poder y mis hazañas,

y la envidia devora mis entrañas

como el buitre feroz de Prometeo!

¡Y siempre durará mi angustia fiera,

porque no puedo amar, que si pudiera,

despreciara la dicha de los cielos!

Y repliqué: —Yo envidio tus dolores:

¡Como jamás alimentaste amores,

no comprendes aún lo que son celos!