Mercedes Marín del Solar

Los jugadores

—«Mi señora dona Marta,

Déme usted un escudito,

Para apuntar a esa carta.

—Calla, muchacho maldito,

Antes que un rayo me parta!

 

—Pues qué! ¿pierde usted ahora?

¿De cuándo acá le ha fallado

Esa suerte aduladora...?

—Diez cóndores he pagado!

—Se chancea usted, señora;

 

Si pierde en este momento,

Ganará mui luego a todos.

Tiene un procedimiento

Para jugar... unos modos...

En fin, eso es otro cuento...

 

—¿Qué dices, necio, atrevido?

No me vengas a embromar.

¿Otra parada he perdido!

Sin duda para trampear

Con esos te has convenido!

 

—¡Hai mujer mas insolentel

¿Acaso soi algún pillo?

Esta vieja está demente!

—Pero... ¡i mi bolsa, i mi anillo!...

Todo lo roba esta jente!

 

—Callad; con vuestra reyerta

La casa me habéis perdido;

(Dice otra vieja) estoi muerta...

Los golpes no habéis oido?

La justicia está a la puerta!

 

—¿I cómo me escapo yo,

Doña Juliana?—Venid,

Dadme la cofia, el paltó,

La pellerina i salid:

Mi compasión os salvó.»