Amado Nervo

Son los sueños que pasan...

Los jardines interiores

A veces tu recuerdo se condensa

en mil formas extrañas; huye el día

y en rojo funeral, sobre la inmensa

extensión del azur, ¡la tarde piensa

y yo pienso con ella, vida mía!

 

¡Pienso en ti!

Cae el sol.

Alguien me nombra:

una voz -¡muy lejana!- de reproche;

y clavado de horror sobre la alfombra,

con los ojos abiertos en la sombra

te busco entre los sueños de mi noche.

 

 

El primer sueño

 

Y un sueño viene a mí. Cruza la sala

con vuelo de fantasma, y se divulga

un rumor ideal si bate el ala,

y es tan puro como una colegiala

vestidita de lino, que comulga:

¡La fe de mi niñez!

 

 

El segundo sueño

 

Oigo un escherso

inefable que el ánima me arroba

y otro sueño se acerca entre el disperso

enjambre, y es azul: el primer verso

que escribí, niño y trémulo, en mi alcoba...