Luis Lloréns Torres

Muerta

Cuando yo más la quería,

se fue para el camposanto.

Toda la sal de mi llanto

no sazona el alma mía.

En mi choza ya vacía,

el ave del luto arrulla.

Y el can del recuerdo aúlla

las veces que en ansias locas

por ir en pos de otras bocas

dejé de besar la suya.