José Eustasio Rivera

XLVI - Hay un agua salobre y solitaria

Tierra de promisión

Hay un agua salobre y solitaria,

que al volcarse la rica cornucopia

de la noche lunar, apenas copia

borrones de celeste luminaria.

 

Soñando en una fuente tributaria,

huérfana vive en desolada inopia,

y alza débil rumor, con esa propia

humildad que enaltece a la plegaria.

 

Entonces, bajo el oro del ocaso,

alguna vaca de solemne paso

atraviesa el yerbal de la comarca;

 

y, adormeciendo la pupila oscura,

besa con melancólica ternura

la inconsolable linfa de la charca.