Ramón María del Valle-Inclán

Alegoria

Era nocturno el potro. Era el jinete

de cobre -un indio que nació en Tlaxcala-,

y su torso desnudo, coselete

dorado y firme, al de la avispa iguala.

 

El sol en el ocaso, como un lauro

a la sien del jinete se ofrecía,

y vi lucir el mito del centauro

en la Hacienda del Trópico, aquel día.

 

De la fábula antigua un verde brote

cortaba el indio sobre el potro rudo.

Era el campo sonoro en cada brote,

 

era el jinete frente al sol. Desnudo

y cara al sol partió como un azote...

Iba a robarlo para hacer su escudo