Ramón María del Valle-Inclán

Rosa deshojada

Alto y triste el cielo,

viento tardecino,

campana, mochuelo

y luna en hocino...

 

¿Por qué de la vida?

¿Qué fin truje a ella?

¿Qué senda perdida

labré con mi huella?

 

¡Adiós ilusiones!

Ya logran mis años

las quietas razones

de los desengaños.

 

Perecen las glorias,

se apagan los días,

quedan por memorias

las cenizas frías.

 

De aquel ardimiento

ni aun ceniza queda,

se la lleva el viento,

viento y polvareda.

 

Viento entre las mieses,

croar de las ranas,

callados cipreses

y luces livianas.

 

Nocherniegas cruces,

nocherniega vía,

nocherniegas luces,

del último día.

 

Alto y triste el cielo,

viento tardecino,

campana, mochuelo

y luna en hocino....