Trina de Moya
¡Maravillosa y singular criatura,
del divino Ideal suprema alteza
sólo a Dios inferior en tu grandeza,
oh, Madre virginal, toda dulzura!
Más que todo lo blanco es tu blancura;
más que todo lo bello es tu belleza;
más que todo lo puro es tu pureza;
más que todo lo hermoso es tu hermosura.
Virgen excelsa, Madre Inmaculada,
tallo místico y flor de la inocencia,
a cuya sola invocación sagrada
¡derrama el cielo amor, paz y clemencia
vuelve los ojos a tu grey amada,
¡da a tu pueblo infeliz la independencia!