Mercedes Marín del Solar

Dulce es morir

Dicha es valor a Dios, el alma llena

De humilde sumisión, i ante sus aras

Sacrificar las afecciones caras,

Su diestra bendecir.

 

Dulce es morir, cuando una mano amiga

Sostiene nuestra lánguida cabeza

I una voz inspirada en la belleza

Del divinal amor

Con peregrino acento nos prodiga

Palabras de dulcísima esperanza,

Mostrándonos en suave lontananza

Edén encantador.

 

Dulce es morir, cuando una fé sublime

Al hombre le revela su destino,

I de flores i palmas el camino

Le siembra de la cruz.

I al débil ser, que en este mundo j¡me

Agobiado de penas i dolores,

Trasforma de la muerte los horrores,

En apacible luz.

 

Dulce es morir, cuando al fijar los oos

De Jesús en la imájen dolorosa,

Resuena en los oidos la amorosa

Voz de grato perdón;

I de un amor ardiente los despojos

Da el alma, en dulce llanto sumerjída,

Bálsamo saludable, que la herida

Cura del corazón.