Luis Lloréns Torres

Alta mar/ Altamira

Para asomarme, desde mi alma, al mundo

ábrete y serás tu la única puerta.

Ábrete en un amor tan ultrahumano

que se salga del caso de la tierra.

 

Ábrete en el temblor de la mirada

que más en tu alma que en tus ojos tiembla,

y en el rocío de sangre de lucero

que te untas en los labios cuando besas.

 

Ábrete en el incendio del dorado

enjambre que en tus rizos se desmiela,

y en las dos zarcas aves que en la paja

de tus pestañas a sonar se echan.

 

Ábrete en un amor tan ultrahumano,

que haga polvo el cristal de tus caderas,

y que tan dulce el corazón me endulce,

que al morirme lo piquen las abejas.