Josefa Morillo
¡Adiós y siempre adiós! Desde la cuna
cuántos seres amamos que nos dejan.
Los genios y los ángeles se alejan
asidos a los rayos de la luna.
Luego nos arrebata la fortuna
corazones que al nuestro se asemejan
y ojos que en nuestros ojos se reflejan
cual astros en la pálida laguna.
Hay en toda una eterna despedida:
el celaje se va, la ola rueda;
huye el ave y marchítase la rosa.
En medio de un adiós cruza la vida
y un último cariño, si nos queda,
nos dice adiós a orillas de la fosa.