Amado Nervo

La vieja canción

Los jardines interiores

II

 

Esta es la vieja canción;

mas por vieja ya no priva,

nadie escucha al pobre diablo

que la espeta en una esquina.

 

La humanidad ya no sueña

y de su fe desprovista,

mas quiere un «¡ten!» aquí abajo

que dos «te daré» allá arriba...

 

**

III**

 

Tú y yo, Damiana, los últimos

abencerrajes del Sueño,

somos acaso los solos

que oímos al pobre ciego.

 

La calle está solitaria,

la noche tiende en el cielo

sus alas imponderables

agresivas de misterios.

 

Marchamos los dos del brazo

por el bulevar desierto,

y mientras que la canción

sigue sonando a lo lejos,

nos hundimos en la sombra,

pensando: «Si fuera cierto...».