Pedro Salinas

¡Si me llamaras, sí!

¡Si me llamaras, sí,

si me llamaras!

 

Lo dejaría todo,

todo lo tiraría:

los precios, los catálogos,

el azul del océano en los mapas,

los días y sus noches,

los telegramas viejos

y un amor.

Tú, que no eres mi amor,

¡si me llamaras!

 

Y aún espero tu voz:

telescopios abajo,

desde la estrella,

por espejos, por túneles,

por los años bisiestos

puede venir. No sé por dónde.

Desde el prodigio, siempre.

Porque si tú me llamas

-¡si me llamaras, sí, si me llamaras!-

será desde un milagro,

incógnito, sin verlo.

 

Nunca desde los labios que te beso,

nunca desde la voz que dice:

“No te vayas.”