Lope De Vega

De la belleza de su amada

No queda más lustroso y cristalino

por altas sierras el arroyo helado

ni está más negro el ébano labrado

ni más azul la flor del verde lino;

 

más rubio el oro que de Oriente vino,

ni más puro, lascivo y regalado

espira olor el ámbar estimado

ni está en la concha el carmesí más fino,

 

que frente, cejas, ojos y cabellos

aliento y boca de mi ninfa bella,

angélica figura en vista humana;

 

que puesto que ella se parece a ellos

vivos están allá, muertos sin ella,

cristal, ébano, lino, oro, ámbar, grana.