Manuel Acuña

Nocturno a Rosario

IX

 

Bien sabe Díos que ese era

mi más hermoso sueño,

mi afán y mi esperanza,

mi dicha y mi placer;

¡bien sabe Díos que en nada

cifraba yo mi empeño,

sino en amarte mucho

en el hogar risueño

que me envolvió en sus besos

cuando me vio nacer!