Mercedes Marín del Solar

A la hermosura

¿Qué eres, dulce hermosura, ante los ojos

Del mortal que seduces con tu encanto?

Objeto destinado a verter llanto,

Juguete de sus pérfidos antojos.

 

Raro será el que rinda por despojos

A la pura beldad un amor santo;

El hombre engaña, ríe, y entre tanto

Siembra bajo su planta mis abrojos.

 

Tal es tu vida. La mujer hermosa

Cual delicada flor, busqué abrigo

De la excelsa virtud, y cautelosa

 

El prudente temor lleve consigo

I guarde el amor la pura rosa

Al esposo feliz, al digno amigo.