José María Eguren

Los robles

En la curva del camino

dos robles lloraban como dos niños.

 

Y había paz en los campos

y en la mágica luz del cielo santo.

 

Yo recuerdo la rondalla

de la onda florida de la mañana.

 

En la noria de la vega,

las risas y las dulces pastorelas.

 

Por los lejanos olivos

amoroso canto de caramillos.

 

Con la calma campesina,

como de incienso el humo subía.

 

Y en la curva del camino

los robles lloraban como dos niños.