Mercedes Marín del Solar

A una amiga

No siempre es el amor el niño ciego

De pérfidas, malignas intenciones,

Que clava en los humanos corazones

Arpón ardiente con burlesco juego;

 

Si turba de las almas el sosiego,

También crea hechiceras ilusiones;

I, sensible a sus propias impresiones,

Piadoso del amante escucha el ruego.

 

Tú lo sabes, Mercedes; tu hermosura

Encendió la pasión fiel i constante,

Que ha formado tu gloria í tu ventura:

 

Eres feliz esposa, madre amante,

I en tu inspirada faz i noble frente

La virtud imprimió sello esplendente.