Amado Nervo

II

Perlas negras

¡Avanza, negra Deidad,

con tu séquito d'estrellas,

con tu báratro de sombras,

con tu luna macilenta!

 

¡Avanza...! Yo, recostado

sobre la pajiza yerba

que alfombra el patio ruinoso

de mi morada desierta,

Te contemplo, y entretanto,

descienden y me rodean

las mujeres de mi vida

diciendo todas: ¿Te acuerdas?

 

 

 

Pupilas del infinito,

siempre mudas, siempre abiertas,

que miráis indiferentes

los dolores de la tierra;

Luna, tan sola, tan triste

como una esperanza muerta,

¡vosotras sois las amigas

misteriosas del poeta!

Con vuestro fulgor descienden,

descienden y me rodean,

las mujeres de mi vida,

diciendo todas: ¿Te acuerdas?