Ramón López Velarde

Flor temprana

A Antonio Moreno y Oviedo.

Mujer que recogiste los primeros

frutos de mi pasión, ¡con qué alegría

como una santa esposa te vería

llegar a mis floridos jazmineros!

 

Al mirarte venir, los placenteros

cantares del amor desgranaría,

colgada en la risueña galería,

la jaula de canarios vocingleros.

 

Si a mis abismos de tristeza bajas

y si al conjuro de tu labio cuajas

de botones las rústicas macetas,

 

te aspiraré con gozo temerario

como se aspira en un devocionario

un perfume de místicas violetas.

 

Y al sospechar que los recuerdos llenas

de otro amor ya pasado con la historia,

me muerden el espíritu los celos

y quieren mis anhelos

extender con la sombra de mis penas

la noche del olvido en tu memoria.