César Vallejo

Poema LII

Trilce

Y nos levantaremos cuando se nos dé

la gana, aunque mamá toda claror

nos despierte con cantora

y linda cólera materna.

Nosotros reiremos a hurtadillas de esto,

mordiendo el canto de las tibias colchas

de vicuña ¡y no me vayas a hacer cosas!

 

Los humos de los bohíos ¡ah golfillos

en rama! madrugarían a jugar

a las cometas azulinas, azulantes,

y, apañuscando alfarjes y piedras, nos darían

su estímulo fragante de boñiga,

para sacarnos

al aire nene que no conoce aún las letras,

a pelearles los hilos.

 

Otro día querrás pastorear

entre tus huecos onfalóideos

ávidas cavernas,

meses nonos,

mis telones.

O querrás acompañar a la ancianía

a destapar la toma de un crepúsculo,

para que de día surja

toda el agua que pasa de noche.

 

Y llegas muriéndote de risa,

y en el almuerzo musical,

cancha reventada, harina con manteca,

con manteca,

le tomas el pelo al peón decúbito

que hoy otra vez olvida dar los buenos días,

esos sus días, buenos con b de baldío,

que insisten en salirle al pobre

por la culata de la v

dentilabial que la vela en él.