Fabio Federico Fiallo Cabral

En el atrio

Deslumbradora de hermosura y gracia,

en el atrio del templo apareció,

y todos a su paso se inclinaron,

menos yo.

 

Como enjambre de alegres mariposas,

volaron los elogios en redor:

un homenaje le rindieron todos,

menos yo.

 

Y tranquilo después, indiferente,

a su morada cada cual volvió,

e indiferentes viven y tranquilos

¡ay! todos, menos yo.