Carolina Coronado

Flor de pureza

¡Oh de la madre tierra

hija mimada, fruto delicioso,

que en su espíritu encierra

hechizo venturoso,

divino ardor, perfume glorioso!

 

Flor a mí consagrada,

corona de mis sienes, perla mía,

la sola gloria amada

que mi ambición ansia,

luna en mi noche, sol claro en mi día

 

¿Dónde estás ¡ay!, adonde

la cabeza gentil triste reclinas?

¿Qué huerto, di, me esconde

las luces argentinas

con que mis ciegos ojos iluminas?

 

Yo fiel a la ternura

que el Señor hacia ti me inspiraría

guardé, en el alma pura

los halagos que un día

sólo a tu frente amada rendiría...

 

¿Por qué vio la mañana

antes que yo tu dulce risa amante?

Oruguilla liviana;

¿por qué aspiro un instante

tu pura esencia ni tu luz brillante?

 

¿Por qué ora el sol te abrasa?

¿Por qué a tu cabellera el aire toca?

¿Por qué el insecto pasa

y atrevido coloca

sus alas donde yo puse mi boca...?